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  • luis moctezuma

REHABILITA Y HABITA EL CENTRO HISTÓRICO. Primer lugar

Primer lugar en la categoría profesionales - Espacio Público del concurso:

REHABILITA Y HABITA EL CENTRO HISTÓRICO. NUEVAS PERSPECTIVAS PARA EL CENTRO HISTÓRICO DE LA CIUDAD DE PUEBLA.

Organizado por la Gerencia del Centro Histórico y el Ayuntamiento de la ciudad de Puebla.



El Refugio de San Antonio Programa de Regeneración de Barrios Históricos - Capítulo Zona Norte


Introducción.

Este es un proyecto para la intervención urbano arquitectónica del barrio del Refugio, específicamente en los parques Ángela Peralta y el Refugio, ubicados en la zona norte del centro histórico de la ciudad de Puebla. Con una fundación a mediados de los 50s junto al barrio de San Antonio, este territorio inició siendo lugar de llegada para foráneos dedicados a comerciar y contratarse como trabajadores y más tarde como obreros de fábricas textiles o en su defecto a trabajar en los hornos de talavera. Una sociedad vulnerable a todas luces que fue marcada cuando la zona roja queda insertada en el barrio de San Antonio, en adelante las condiciones de estos barrios tuvieron como rumbo una decadencia social, estigmatizados y relegados del resto de la ciudad. Con el paso de los años cambiaron ciertas condiciones, pero la calidad de vida de estos barrios sigue considerándose en la categoría de vulnerable. De manera que este proyecto tiene el objetivo de suturar el tejido social que por tantos años ha sufrido un desgarramiento a manos de la desigualdad. Esto mediante una red de conectividad y movilidad segura que reintegra a los barrios del norte, donde el espacio público es el punto de convergencia, robustecido por edificios de vivienda de interés social, un centro de integración juvenil y torres recolectoras de agua pluvial que será depositada en un jagüey. En conclusión esta es una propuesta socio-urbana sustentable.



El proyecto.

Pensar en el espacio público es más complejo de lo que parece, no se trata de sembrar bancas y columpios en un parque, pensar en el espacio público implica observar y tratar de comprender las dimensiones que convergen en la construcción de una sociedad y que se refleja en su propio espacio construido. Los influjos que ahí se ejercen, obedecen a dimensiones tan diversas como la economía y la inseguridad por mencionar algunas, de modo que para este ejercicio, se inicia entendiendo el hábitat en el que se encuentran inmersos los parques El Refugio y Ángela Peralta, los vínculos que existen con sus entornos inmediatos, considerando las dimensiones más relevantes que envuelven estos espacios públicos y a las personas que con ellos se vinculan.

Creemos que la intervención en estos parques va más allá de la búsqueda de la apropiación del espacio público, es decir, la intervención de estos espacios posibilita la reconstrucción del tejido urbano de los barrios que construyen la zona norte del centro histórico, es la oportunidad de resignificar nuestra ciudad, nuestro centro histórico ante los ojos del mundo, es la oportunidad de democratizar el espacio público como antes no ha pasado en nuestro territorio.

Metodológicamente el proyecto se aborda de la complejidad de sistemas, entendiendo que la construcción del espacio público es un fenómeno multifactorial, es una sucesión de capas que atienden a diferentes dimensiones las cuales se yuxtaponen en un mismo lugar y se consolidan o transforman con el paso del tiempo. Desde este enfoque logramos advertir que las dimensiones cuyos efectos son de mayor impacto en el territorio estudiado, son lo social, lo político, lo cultural, el espacio público y la inseguridad, todo esto conlleva a la fragmentación de un grupo social y a la estigmatización de su hábitat consolidada por el correr de los años.

Por lo tanto la solución a esta problemática surge de la articulación de estrategias que atienden a diferentes factores que se consideran potenciales agentes de cambio para las condiciones de vida en el hábitat, al cual se tituló Programa de Regeneración de Barrios Históricos - Capítulo Zona Norte. En un primer momento se atiende al proyecto desde una escala territorial, donde se persigue la integración de los barrios que componen la zona norte del centro histórico, a decir: el Refúgio, San Antonio, San Pablo de los Frailes y San Miguelito, incluyendo la zona de los fuertes mediante uno de los corredores de movilidad segura que integran el Plan, considerando también la inclusión de edificios religiosos y culturales para una puesta en valor del patrimonio histórico de la ciudad.



Esta estrategia se ve reforzada por la articulación de una Ruta Trans-centro (carril bus-bici), la cual dota de una sistema de transporte alternativo más eficiente y que apuesta por la

colectividad, esta ruta une la zona norte de la ciudad desde la 32 poniente zona norte hasta la 47 poniente zona sur, ocupando los ejes trazados por las calles de 5 norte-sur y la 3 norte-sur. Como se puede comprender, las tres estrategias hasta ahora presentadas tienen una plataforma de arranque basada en la Movilidad y la Conectividad. De modo que esta plataforma intenta reconfigurar estos hábitats mediante la conexión de personas y espacios públicos, culturales, históricos o religiosos mediante corredores de movilidad segura, siendo el principal en este caso, el que corre desde San Antonio o el Hospital San José, hasta San Miguelito en el Museo del ferrocarril.

Cambiando de escala, mirando de cerca a lo que denominamos el hábitat que constituye el barrio del Refugio, incluimos en la intervención estrategias urbanas y también arquitectónicas. Dentro de lo urbano se apaciguan las calles permitiendo la caminata y desplazamiento en bicicleta, al mismo tiempo que se declara la conectividad con otros barrios así como con el centro histórico y todo aquello que durante el recorrido acontece. La calle de la 24 poniente (la bolsa del diablo) se peatonaliza completamente abonando a un parque más grande y que potencializa las dinámicas en el espacio público. Yendo hacia estrategias que se podrían catalogar de disruptiva, sobre la misma 24 poniente entre 5 y 7 norte, se propone reorganizar la vivienda localizada en el sitio mediante la proyección de dos edificios de planta libre y tres niveles, que se ubican en un par de desplantes dejadas por las antiguas vecindades, con la intención de generar un equilibrio entre vivienda y espacio público, visibilizar el hábitat y promover una percepción de seguridad.

En el sentido del aprovechamiento de las huellas ecológicas que dejarían el retiro de algunos edificios, surge la posibilidad de proyectar un centro de integración juvenil así como una torre recolectora de agua pluvial que será almacenada en un jagüey ubicado en la nueva extensión del parque, una acción sustentable con la que se busca el suministro de agua del barrio y calles aledañas. En este sentido los pavimentos serán permeables permitiendo la infiltración del agua de lluvia hacia el manto freático, mientras que una rearborización puntual colaborará con la captura de carbono al mismo tiempo que climatizar los parques.


Finalmente este proyecto trabaja desde lo territorial y poco a poco llega a la particularidad del hábitat, desde una mirada social y sustentable, que busca mitigar problemáticas consolidadas que mantienen esta zona de la ciudad bajo un completo estigma de inseguridad y violencia, invisibilizado la calidad humana y potencial que existe en cada uno de sus habitantes.


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