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Bajo el puente de la 14 Sur: hacia una ciudad que cuida.

Foto del escritor: luis moctezuma
luis moctezuma
hace 4 días
5 min de lectura

Reinventar la ciudad es, también, aprender a cuidar a quienes la habitan. En la calle 14 Sur, junto al Hospital Regional de Alta Especialidad del ISSSTE, en Puebla, existe un puente peatonal que cruza la avenida 18 Sur. Bajo su estructura, las personas han encontrado un lugar para esperar, descansar, comer y resguardarse del sol y de la lluvia, particularmente quienes acompañan a familiares que acuden al hospital o esperan el momento de cruzar hacia él. En ese espacio hay una banca que, aunque puede parecer un elemento insignificante dentro de la escala de la infraestructura urbana, representa una diferencia importante para quien pasa varias horas esperando noticias de un ser querido.


A partir de observaciones de campo, se ha podido reconocer este lugar como un espacio deseable para quienes necesitan permanecer cerca del hospital. Su uso cotidiano permite identificar necesidades que no necesariamente fueron contempladas en el diseño original de la infraestructura, pero que hoy forman parte de la experiencia urbana de quienes transitan por ahí. Esta situación me lleva a reflexionar sobre una cuestión que considero fundamental para quienes diseñamos, investigamos y gestionamos la ciudad: ¿qué sucede cuando la infraestructura se concibe sin comprender suficientemente las dinámicas y necesidades de las personas que habrán de utilizarla?

Imagen tomada por el autor. 2026.


El puente fue construido para facilitar el cruce peatonal, pero su existencia no garantiza que ese desplazamiento resulte conveniente, accesible o seguro para todos. Subir escaleras, recorrer una rampa extensa y volver a descender para atravesar una avenida representa un esfuerzo físico y una inversión de tiempo que afectan de manera distinta a cada persona. Pensemos en alguien de edad avanzada, en una persona con movilidad reducida, en quien acompaña a un familiar enfermo o en el vendedor de tamales que necesita transportar su triciclo cargado de mercancía. Para ellos, este recorrido puede convertirse en una barrera cotidiana. Cabe preguntarnos, entonces, por qué el peatón debe asumir ese costo para cruzar una avenida mientras la infraestructura busca facilitar la circulación de los automóviles.


Imagen tomada de Google Earth y modificada por el autor. 2026.


Esta tensión remite a una discusión más amplia sobre la manera en que concebimos y construimos nuestras ciudades. Jane Jacobs, en Muerte y vida de las grandes ciudades, cuestionó las formas de planificación que subordinaban la complejidad de la vida urbana a modelos abstractos de intervención, sin reconocer suficientemente las prácticas y relaciones que dan sentido a las calles. Su pensamiento permite comprender que el funcionamiento de una ciudad no puede evaluarse únicamente desde la eficiencia de sus sistemas de circulación, pues también depende de cómo las personas habitan, recorren y se apropian de sus espacios. La histórica confrontación entre Jacobs y Robert Moses resulta ilustrativa de esta disputa entre distintas maneras de entender la transformación urbana y el lugar que ocupa la vida cotidiana frente a las exigencias de la circulación vehicular.


Desde otra perspectiva, Henri Lefebvre, mediante su tríada conceptual del espacio concebido, percibido y vivido, nos permite reconocer la distancia que puede existir entre las representaciones técnicas de quienes planifican, las prácticas espaciales cotidianas y las experiencias y significados que las personas construyen en el territorio. En el caso de la 14 Sur, esta distancia se hace visible cuando observamos que, mientras el puente responde a una determinada concepción del cruce peatonal, las personas desarrollan otras prácticas en su entorno y encuentran bajo su estructura un lugar para satisfacer necesidades que la infraestructura no resuelve por sí misma. No se trata de afirmar que todo proyecto concebido desde un escritorio está destinado al fracaso, sino de reconocer que el conocimiento técnico, cuando no dialoga con la experiencia cotidiana, puede resultar insuficiente para comprender la complejidad del espacio público.


Esta reflexión adquiere una dimensión ética cuando la relacionamos con el pensamiento de Joan Tronto y su propuesta de una ética del cuidado. Reconocer las necesidades de los demás implica también asumir la responsabilidad de atenderlas, lo que nos obliga a reconsiderar el papel de quienes diseñamos, investigamos y gestionamos la ciudad. Observar cómo las personas utilizan un espacio no debería limitarse a registrar sus comportamientos; también tendría que permitirnos identificar las condiciones que dificultan su vida cotidiana y explorar alternativas para transformarlas.


Desde esta perspectiva surge Bajo puente 14 Sur, un ejercicio conceptual de intervención urbana que busca resignificar la infraestructura existente a partir de las necesidades identificadas en el lugar. La propuesta contempla incorporar bancas orientadas hacia el hospital, pavimento de adoquín e iluminación LED bajo la estructura, con el propósito de ofrecer mejores condiciones para descansar, esperar y resguardarse. No se trata de imponer un uso nuevo, sino de reconocer uno que ya existe y fortalecerlo mediante decisiones de diseño que contribuyan a mejorar la experiencia de quienes utilizan este espacio.


Imagen tomada por el autor y modificada en IA. 2026.


Las observaciones también permiten identificar un paso del deseo peatonal entre el ISSSTE y el establecimiento OXXO ubicado en la acera opuesta. Este recorrido plantea la posibilidad de estudiar un reductor de velocidad elevado hasta el nivel de banqueta, capaz de dar continuidad al desplazamiento peatonal y obligar a los automovilistas a reducir la velocidad. La intención no es resolver el cruce mediante un simple paso de cebra, sino explorar una intervención física que modifique las condiciones de circulación y otorgue mayor prioridad al peatón. Su viabilidad requiere, por supuesto, evaluar las condiciones de tránsito, accesibilidad, drenaje y seguridad vial, pero el punto de partida debe ser el reconocimiento de las necesidades de quienes cruzan cotidianamente por ahí.


Ambas estrategias responden a una misma postura: antes de pensar en nuevas construcciones, vale la pena preguntarnos cómo podemos aprovechar, adaptar y transformar aquello que ya existe. La intervención sobre una infraestructura consolidada puede representar una oportunidad para reducir el consumo de nuevos materiales y los impactos ambientales asociados a otras obras, al mismo tiempo que mejora las condiciones de uso del espacio público. La sustentabilidad urbana no depende exclusivamente de incorporar tecnologías o materiales de menor impacto, sino también de nuestra capacidad para reconocer las posibilidades de lo construido y evitar que las limitaciones de su diseño original se conviertan en barreras permanentes para sus habitantes.


Imagen tomada por el autor y modificada en IA. 2026.


Bajo puente 14 Sur es todavía una propuesta conceptual, pero parte de una convicción que atraviesa mi práctica arquitectónica y mi investigación sobre el espacio público: la ciudad debe diseñarse desde la observación, el conocimiento del territorio y la comprensión de la vida cotidiana. Esto exige reconocer que las personas no son usuarias abstractas de una infraestructura, sino habitantes con necesidades, tiempos, capacidades y circunstancias distintas. Una ciudad que cuida no es solamente aquella que permite desplazarnos de un lugar a otro, sino también la que ofrece condiciones para descansar, esperar y sentirnos protegidos. Reinterpretar una banca, un puente o un cruce peatonal puede parecer una acción menor frente a la escala de los problemas urbanos, pero también puede ser el comienzo de una transformación en la manera de entender nuestra responsabilidad sobre la ciudad.


Jacobs, J. (2011). Muerte y vida de las grandes ciudades (Á. Abad y A. Useros, Trads.). Capitán Swing. (Obra original publicada en 1961).

Lefebvre, H. (2013). La producción del espacio (E. Martínez Gutiérrez, Trad.). Capitán Swing. (Obra original publicada en 1974).

Tronto, J. C. (2024). Democracia y cuidado: Mercados, igualdad y justicia. El cuidado en el centro de la vida humana.

 
 
 

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